Cura de humildad a Occidente

Históricamente, y quizá aún más durante el último medio siglo, aquellos países que conocemos como Occidente en general, y Europa en particular, hemos mirado por encima del hombro a países muy cercanos a nosotros geográficamente hablando, pero según nosotros muy atrasados ideológicamente. Países como Túnez, Egipto, Libia, Marruecos o Argelia, eran vistos como países menores, faltos de libertades y derechos, de los que no preocuparnos más que para aprovecharnos de ellos energéticamente.

 

 

Pues bien, llega el año 2011 y nos tenemos que comer las palabras. La población de esos países está llevando a cabo durante estos meses una revolución comparable a la acontecida en Francia a finales del siglo XVIII. Es realmente admirable el paso que están llevando a cabo sin ninguna ayuda exterior de los omnipotentes países de occidente.

Durante años, siglos incluso, se nos ha introducido en la cabeza la idea de que la gente de estos países tenía una cultura inferior, que no respetaban la diversidad y pluraridad humana. Es más, sectores conservadores y en gran parte religiosos  han ayudado a la creencia de que religiones como el Islam son "peores", o menos respetables, que la suya (argumento típico de un católico recalcitrante). Puedo reconocer que hay sectores islamistas, muy pequeños y poco extendidos, en los que la excesiva ortodoxia lleve a praxis difícilmente aceptables, pero ¿no ocurre lo mismo dentro de algunos grupos católicos? Un servidor tuvo hace años la oportunidad de conocer someramente la realidad de Argelia, y he de reconocer que somos unos ignorantes en estos temas.

El gran problema del "mundo islámico", término probablemente algo xenófobo puesto que a España y Sudamérica no se les llama "mundo católico", es que no consiguieron separar religión y estado. Nosotros lo conseguimos hace siglos, no con pocos esfuerzos, pero eso no es razón para aminorar los esfuerzos de otras naciones. Es más, bien poco hemos hecho para que eso ocurriera, puesto que nos era más rentable económicamente que el pueblo no tuviese voz en esos países. Hemos permitido que dictadores hayan maltratado a millones de personas por obtener petróleo y gas a mejor precio, sin importarnos que estábamos destruyendo los recursos naturales de un país.

Parece ser que como en julio de 1789, la población del norte de África se ha cansado del "Antiguo Régimen" dictatorial que les oprimía. ¿Cuál ha sido la respuesta europea? Aún la esperamos. Parece que nos enteremos ahora que hubiese dictadores en esos países. La revolución llevada a cabo en Túnez y Egipto no ha contado con más ayuda que tímidos comunicados de los presidentes occidentales, ninguna acción real. ¿Y qué pasa con Libia? Tampoco hacemos nada. La revolución está apunto de ser aplacada, y la inoperante ONU sigue sin tomar ninguna responsabilidad.

¿Tenemos realmente la dignidad de creernos superiores a ellos? Vivimos del pasado. Hace décadas sería impensable que la Vieja Europa no se levantase en contra de los acontecimientos de los últimos años: recortes sociales, desempleo, decadente situación social y familiar... La clase media europea se ha acomodado, ha dejado de reclamar su libertad, sus derechos, de exigir a las clases dominantes una sociedad más justa; eso sí, tenemos la desfachatez de menospreciar otras culturas.

Sigamos con esta mentalidad y no pasarán muchas décadas antes de que nosotros hayamos vuelto a una situación parecida a las padecidas durante las revoluciones industriales, y sea entonces cuando los países del norte de África nos miren por encima del hombro.

En mi opinión, la dignidad de una cultura se mide en los esfuerzos que hace para el bienestar y realización de los integrantes de la misma. Dejo para el lector la clasificación del mundo actual según este criterio. Sólo un apunte, ¿aprobaría alguna?