¿La nueva Guerra Fría?

Parece que la sombra de la guerra ha vuelto a asustar al mundo. Y no una guerra como la de Siria. Una guerra como las del siglo pasado, en las que el mundo se dividía en dos mitades por ver quien lo dominaba.

En los últimos meses hemos visto cómo Ucrania se despedazaba alentada por Putin. Se dice que Ucrania está al borde de la guerra civil, prorrusos contra proeuropeos.  Este día iba a llegar.

Con la desaparición de la URSS en 1991, Rusia perdía el liderazgo que tanto había ansiado en su historia y es que fue siempre un país acomplejado. Es verdad eso que dicen, que cuanto más grande parece algo, menos tiene.

Rusia ha sido un pueblo indefenso, y cuya defensa ha sido siempre un buen ataque. Pongamos como ejemplo a España, en la que los Pirineos o los Picos de Europa nos han salvado varias veces de alguna gorda sin ser nosotros el ejército de Xi’an. La gran llanura rusa, solo delimitada por los tímidos Urales, han sido la única frontera natural y seria de defensa contra los extraños. Es por esto que los rusos han tenido miedo a ser atacados y vencidos, quizás también porque sus únicas armas han sido el vodka y el gas.  Tenían tantas ganas de dominar al mundo que fueron los primeros en conquistar el espacio y demostrar su fuerza.

En el apogeo de la URSS, Rusia se encontraba protegida de la Europa capitalista por varios escudos. El primero de ellos, Yugoslavia, el segundo los países bálticos y el tercero Bielorrusia, Moldavia y Ucrania.

La desaparición de Yugoslavia y la adhesión de los tres países bálticos  a la Unión Europea (¡ El enemigo!) fueron unos duros golpes para Rusia. Por ello, qué mejor que volver a recuperar lo que fue suyo.  Y así, Putin está aprovechando la influencia prorrusa de los habitantes de estos nuevos países para levantar de nuevo algo parecido a la URSS y recuperar lo que fueron algún día.

El mundo se encuentra de nuevo ante un gran desafío. Volver a lo que les hizo pequeños o decidirse por el diálogo y el entendimiento.

Si es que todo el mundo sabe, que hay que tener a los amigos cerca, pero a los enemigos más.