¿Qué echan hoy en la tele? Anuncios.

Últimamente, ¿no te llaman más la atención los anuncios? Casi nadie les hacía caso ya, ahora intentan llamar la atención con ideas que resultan más graciosas y se reinventan compitiendo ya no sólo porque su artículo sea el más vendido, sino también compitiendo por que su anuncio sea el más original. Analicemos unos pocos.

 

Comienzo con Coca-cola, esa marca que ya no necesita ninguna publicidad para que sus bebidas, sean con o sin los ingredientes que sean, se vendan. Pero siguen haciendo publicidad, y últimamente no es por sus productos sino por los eventos que patrocinan. El último anuncio, patrocina un concierto, y que, según ellos, promete ser tan bueno que será recordado durante mucho tiempo. Éste es el anuncio:

http://www.youtube.com/watch?v=yuTJH9RgV_s

La primera vez que lo ves, lo primero que piensas es qué podrá haber pasado para que estas dos normales abuelitas griten de emoción. ¿Normales? Si os fijáis bien, aparte de que una de las abuelas lleva por todos lados la marca presente, el carro de la compra ¡no lleva ruedas!, el carro flota, y por la sensación que da una luz violeta que sale por la parte inferior del carro, puede que sea debido a una especie de campo electro magnético. Creo que la empresa no confía mucho en que en el futuro la compra de alimentos por internet vaya a tener mucha demanda. Sin embargo los vehículos voladores, los ven mucho más probables en el futuro, surcando a gran altura de esa calle tan, tan, pero que tan normal….Son muchas contradicciones, pero tienen su sentido. Coca-cola está también promocionando su 125 aniversario, por eso contrasta la modernidad, en este caso en forma de futuro, y lo tradicional, el vestuario de las señoras mayores lo muestra perfectamente.

 

Y siguiendo con contradicciones, hay dos spots publicitarios que parecen tener opiniones contrarias en cuanto un pequeño gran tema, el nombre propio. Comprobadlo:

http://www.youtube.com/watch?v=JQiQmR1XXOk

http://www.youtube.com/watch?v=e4DLUmil1xE

En uno te ayuda a cambiar de nombre si no te gusta, ya que uno es el que tiene que tomar las decisiones y no por ejemplo el santoral; y el otro te asegura que tienes que estar orgulloso de tu nombre, ya que es el que hace que tu vida sea de una forma u otra y decide tu camino. ¿A quién hacer caso? Esa sí que es tu decisión. Sin darse cuenta, la emisión de estos dos anuncios da lugar a un bonito dilema sobre el que pensar, el que quiera pensar, otra decisión a tomar.

 

Continúo con un anuncio, también de coches, en el que toman a un pobre niño con las ideas al parecer muy claras, con el fin de que en un primer momento, antes de saber qué es lo que anuncian, pensemos que es un anuncio con buenos principios:

http://www.youtube.com/watch?v=O32JfS9v3sE

Sin embargo, al final lo único que quieren es que digas NO a la competencia. Las ofertas que se supone que le hacen al niño, son todas de coches de lujo, tanto deportivos como limusinas o 4X4. Deben estar muy convencidos de que su coche va a ser mucho mejor que todos esos. El tema escondido en esta publicidad es el de la tentación, pero de una forma muy rara. Se supone que el hombre que le pregunta al niño es el demonio, el niño hace el papel de persona inocente, pero que resulta estar muy convencido de lo que piensa, y los de Citroën…. ¿hacen el papel de algún ser superior bondadoso? Ahí es donde está lo raro, si regalasen el coche lo entendería un poco, aunque no del todo ya que se supone que los buenos actos los haces sin esperar nada a cambio. Debe tratarse de una nueva ideología. De todas formas, no dejeis de ver la versión original del vídeo del bebé. Cambia el contexto totalmente y resulta más gracioso.

 

Termino con un anuncio de los que te hace reír, y aunque dura mucho y parece que lo que promociona es lo menos importante, terminas recordando el nombre del producto sin necesidad de subliminales:

http://www.youtube.com/watch?v=8ylaG1PAlOQ

Aunque su propósito es vendernos su artículo, si no haces caso de eso, te enseña que aunque haya que preocuparse por los triglicéridos y aburrirse trabajando en una oficina, merece la pena vivir y disfrutar de las pequeñas cosas que suceden todos los días y que somos capaces de darnos cuenta, sobre todo ¡si antes vivías en una charca!