Ingeniería en la nieve

Lo útil y confortables que pueden llegar a ser los Iglús.

 

 

Todos hemos visto algún documental en el que el cazador esquimal se alejaba de su familia para ir a por alimento durante una temporada, en la que permanecía solo en mitad de la nieve. También a todos nos han entrados escalofríos de pensar cómo va a sobrevivir ese pobre hombre con el frío que hace allí, mientras que nosotros estamos en pleno Agosto pasando un calor sofocante delante del televisor.

Pues ese hombre no tiene por que envidiar nuestra acogedora casa, ya que para pasar las noches en el hielo, construye iglús.

Esta construcción tan sencilla, siempre nos ha llamado la atención, por el hecho de que al estar hecha con nieve, esta no se derrita, y, además, sea capaz de proteger contra el frío. Los identificamos sin ninguna dificultad en cualquier imagen que aparezcan pero... ¿sabemos cómo se construyen? Veámoslo.

En primer lugar, buscar un lugar donde haya nieve que esté muy compacta, la mejor es la que ha sido removida por el viento, pero en caso de no ser así, habrá que compactarla pisando sobre ella.

Se necesitará una sierra, para cortar los bloques, una pala, para despegarlos del suelo, y nos podemos de ayudar con una cinta métrica para que todos los bloques sean más o menos parecidos.

Se marca en el suelo el círculo que será la base del iglú. Cuanto más diámetro, más personas podrá albergar, pero aproximadamente, si el círculo tiene unl diámetro de 3 metros, cabrían perfectamente 4 personas.

Se empiezan a colocar los primeros bloques alrededor del círculo, estos tendrán que ser en forma de cuña ya que el iglú irá levantándose de manera que los bloques vayan haciendo una espiral. Las siguientes filas se irán colocando de modo que parte del bloque quede hacia dentro del iglú para ir dándole la forma de cúpula. Es necesario que una persona construya desde dentro y otra desde fuera le vaya dando los bloques. Los huecos que vayan quedando se van rellenando de nieve para que el fenómeno de rehielo de cohesión a la construcción. En las últimas vueltas, los bloques serán más o menos piramidales de forma que a cada vuelta la base de los bloques esté más inclinada hacia dentro. Esto lo consigue el que está dentro haciendo retoques con una sierra y ajustando un bloque con el otro. Cuando la inclinación es bastante grande como para que no se aguanten los bloques por si solos, hay que ir trabajando aguantando el último con una mano mientras se pone el nuevo. Únicamente hay que aguantar el último, ya que por efecto del propio peso se traban unos a otros. Por último se pondrá una clave que tendrá las dimensiones exactas para encajar en el hueco que queda.

Cuando está acabado, desde dentro se abrirá la entrada, no haciéndola muy grande y la salida en forma de túnel con el fin de que no entre el frío y el viento.

Se pule el interior del iglú con la pala, para que en caso de que se derritiera un poco el hielo, el agua deslizase por las paredes evitando las goteras.

Si se quiere cocinar o incluso hacer un pequeño fuego en el interior, hay que hacer una chimenea en la parte superior, de manera que el aire caliente que se forme salga y no derrita los bloques de nieve.

Comparado con las grandes y complicadas estructuras que solemos ver, ésta es la manera más sencilla de resguardarse en unas condiciones tan adversas. Algo que deberíamos saber en caso de que tengamos algún problema en mitad de la nieve y tengamos que pasar la noche ahí. O simplemente saberlo por curiosidad y ponerlo en práctica cuando se dé la oportunidad y seguro, será, una experiencia interesante.