Fuego, dinamita y ácido sulfúrico: el desastre del Cabo Machichaco

 

 

El 3 de noviembre de 1893 se produjo en Santander el mayor desastre portuario en la historia de España. Un vapor cargado con al menos dos bodegas enteras de dinamita se incendió provocando una explosión de inimaginables dimensiones.

El Cabo Machichaco fue construido en Newcastle en 1882  y utilizado para hacer cabotaje desde el norte hasta el sur de España. En aquellos días, el barco venía de Bilbao y se encontraba atracado en el puerto de Santander. Portaba cargamento de diferentes tipos: harinas, material siderúrgico, garrafas de ácido sulfúrico y al menos 50 toneladas de dinamita.

Según el reglamento, el barco debía haber atracado en otro muelle pero el desconocimiento de la carga por parte de las autoridades hizo que no fuera así.

En torno a las 13 horas de la tarde, se inició un incendio en el barco. Los escasos medios del puerto y la ciudad no pudieron sofocarlo a tiempo y el fuego comenzó a penetrar en las bodegas. El espectáculo atrajo a muchos curiosos hasta el puerto.

Aproximadamente  tres horas después de detectarse el fuego, explosionó el buque.  La mezcla de fuego, ácido sulfúrico y 50 toneladas de dinamita fueron letales.

La fuerte onda expansiva destruyó algunos edificios cercanos y produjo la muerte inmediata de todos aquellos que se encontraban en las inmediaciones sofocando el fuego o simplemente observándolo. Provocó así mismo una tromba de agua que arrastró a los curiosos a la mar. Cientos de trozos de hierro fueron proyectados hacia la ciudad, convirtiéndose en una lluvia de escombros. Además, se propagó el incendio por las calles santanderinas.

El resultado del desastre fue de 590 personas fallecidas y más de 1500 heridos.  La onda expansiva fue tan grande que se registró un trozo de hierro en un pueblo a 8 kilómetros del lugar del accidente y que mató a una persona. También se encontraron unas piernas en el tejado de un almacén a varios kilómetros y el bastón del gobernador civil que se encontraba en el puerto,  en una playa de las afueras de Santander.

Fue uno de esos episodios que marca a una sociedad y que la impulsa a cambiar las cosas y los métodos de organización. A partir de esta tragedia se comenzó a trabajar en protocolos de seguridad y planes de emergencia. Desde entonces, la dinamita y el ácido sulfúrico se manipulan con muchísima precaución.

Cada 3 de noviembre, la ciudad de Santander honra a los fallecidos del Cabo Machichaco en un monumento levantado en su honor.

Esto demuestra que las catástrofes son la vara que mueve al ser humano.