Ordem e Progresso

 

La FIFA está que lo tira. Mejor dicho, el gobierno de Brasil está tirando la casa por la ventana.

El mundial de fútbol que se celebra estos días en las diferentes ciudades brasileñas es el más caro de la historia. Hasta 11.000 millones de dólares se está gastando Rousseff y compañía en estadios, carreteras, aeropuertos, monorraíles y en limpiar las calles de ladrones y criminales para dar una buena imagen ante el mundo.

Esto no ha hecho más que enfurecer a la sociedad brasileña, que lucha entre dos sentimientos, entre su padre y su madre, entre la dignidad y el fútbol. Las mareas sociales que piden hospitales, educación y bienestar en vez de derroche, estadios y balones de fútbol son cada vez mayores y está provocando una gran crisis en el país.

Manaus, la ciudad más importante del Amazonas, tiene un estadio de fútbol totalmente nuevo y de máxima categoría que ha costado la friolera cantidad de 270 millones de euros. Estadio que no va a ser utilizado y amortizado, ya que no hay ningún equipo de fútbol en la ciudad que lo vaya a ocupar. Y qué decir del monorraíl que se ha construido en São Paulo. Bueno en realidad ni se ha terminado de construir y el alcalde ya ha admitido que no se va a terminar para cuando el mundial finalice. Éstos son algunos ejemplos de derroche sin sentido que se están haciendo en Brasil.

Para colmo, los numerosos obreros fallecidos en las obras y los retrasos en éstas dejan mucho que desear.

¿Es necesario albergar una copa del mundo? ¿No va antes solucionar toda la pobreza del país e invertir ese dinero en algo mejor? ¿Le saldrá bien la jugada a Rousseff?

Desde luego, harán falta unos años para saber si esto supondrá un despegue en la economía brasileña o si por el contrario la hundirá.

Parece que el Progresso llegará, pero desde luego el Ordem no se ha instalado en Brasil.