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            Yo también me felicito como Javier Angel tanto de iniciar esta bella aventura editorial que se llama Tertio Millennio, como de hacerlo justamente con él, con quien ya comparto otras maravillosas aventuras en el campo de la comunicación y con quien me une nada menos que “la amistad”, así sin adjetivos, la amistad no los precisa.

            Y para festejar tan fantástica efemérides, voy a hacerlo igualmente con una noticia que me llena de satisfacción, y que espero que se corresponda en adelante con una conducta cotidiana, y no quede en bonita fotografía para una noticia de un día en un periódico.

 

Barco con banderas espaolas

 

imágen: Buques de la Armada Española.

 

            Según informa el diario local El Singular y recoge también ABC, un buque de la Armada española se ha hecho presente en el puerto de Rosas (Gerona) impidiendo a todos los barcos pesqueros que salían a faenar que lo hicieran si no portaban el pabellón que manda la ley portar cuando se sale a la mar, es decir, la bandera española. Según informa el diario “la sola presencia de la Armada ha sorprendido a los pescadores, ya que normalmente esta autoridad no está presente en las aguas del Cabo de Creus, que sólo son vigiladas por la Guardia Civil y los controles de captura de la Generalidad”. Lo que hace doblemente bella la noticia, pues ¿acaso puede confortar algo a unos humildes pescadores que han de bregar cada día con la dura mar como sentir la cercana presencia de la armada de la que es su nación y patria?

            Fíjense si son humildes estos pescadores y aguerridos y pobrecitos, que la razón que han aducido para no portar la bandera “es que con el viento se gasta mucho y prácticamente cada año hay que comprar una nueva”. Y es que claro, los pobrecitos sufren mucho de ver la enseña patria ajada y en estado indigno de ondear en sus mástiles, y al no poder costear su adecuada renovación, prefieren llevarla impecable en el corazón, que ajada e indigna entre el velamen.

            Pues bien, también en ese sentido tengo que darles a estos humildes, aguerridos y pobrecitos pescadores, una buena noticia: desde que los chinos llegaron a España y poblaron con sus bazares de ocasión nuestra geografía ¡¡¡hoy se pueden conseguir banderas españolas de muy razonable calidad y de las que duran más de un año, a precios inverosímiles, no más de dos o tres euritos!!! Noticia que hago extensiva a los pescadores vascos, no menos humildes, aguerridos y pobres que sus compatriotas catalanes, y cuyos bellos puertos, por cierto, también recomiendo visitar a los barcos de la Armada española. Con lo que a partir de ahora unos y otros, pescadores catalanes y pescadores vascos, dentro de la humildad, aguerrimiento y pobreza que todos reconocemos en ellos, van a poder darse el gustazo de exhibir entre sus velámenes, como ya hacen sus compatriotas mucho más ricos y prósperos de Andalucía, del Cantábrico, de Galicia y de Levante, la bella insignia rojigualda que nos une a todos.

            ¿A que se ha tratado, como les he dicho al principio, de una bella noticia?

            ©L.A.

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