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            De la manera más tonta.

            Ayer por la tarde, en el colegio de esa niña de la que hablo echaban una obra de teatro que representaban los alumnos y los profesores del cole. La niña fue a verla acompañada de su madre. Nada más llegar, en el abarrotado salón de actos, la mamá de esa niña buscó un sitio para estar las dos juntitas, y aunque le costó mucho encontrarlo, al final lo consiguió. Pues bien, según lo había conseguido, la niña vio a unas compañeras de su clase que habían ido igualmente a ver la obra y la llamaron para que se sentara con ellas: ¿pueden Vds. imaginar el tiempo que tardó esa niña en abandonar a su madre y largarse con las amigas? La madre no volvió a verla en todo el tiempo que duró el espectáculo.

            Al terminar la obra, la madre recogió a su hija para volverse con ella a casa, y según estaban saliendo del colegio, la niña vio a otras amigas e hizo ademán de salir pitando de nuevo para unirse a ellas. A duras penas su madre consiguió retenerla y decirle: “No, señorita, Vd. se queda con su madre que ya es hora de volver a casa, cenar y meterse en la cama”.

 

            Al llegar a casa, el papá de la niña le preguntó cómo lo había pasado en el teatro.

            - Muy bien, -respondió ella- y mejor que lo habría pasado si mamá no me hubiera impedido estar con mis amigas”

            - ¡¡¡¿Con tus amigas?!!! ¡¡¡¿Qué no te he dejado quedarte con tus amigas?!!! ¡¡¡Pero si no has hecho otra cosa que estar con tus amigas!!! –respondió la mamá entre indignada y apesadumbrada.

            ¿Se dan Vds. cuenta? ¡¡¡La niña reprochaba a su madre no haberle dejado estar con sus amigas por la sencilla razón de que, después de no haber hecho otra cosa que estar con ellas, cuando salía del colegio al encontrarse con una de sus compañeras le dijo que ya no era hora de seguir jugando!!!

            Según me lo contaba mi amiga, me di cuenta de que la niña era Cataluña, y de que la madre era España, y de que desde hace por lo menos treinta y siete años -y aunque de otra manera más también-, no es nada lo que a la nena Cataluña le ha negado su mamá España. Cuanto ha pedido Cati, por cierto con ademanes cada vez más chulescos y desafiantes, lo ha recibido de la sufrida Espi en plazos de tiempo imbatibles, poco más largos de lo que la niña de mi amiga tardó en dejar sola a su madre en el salón de actos de su colegio en cuanto vio a sus compañeras. Y que en cuanto por una vez en la vida, por una única vez en la vida, a la niña Cati se le dijo que no a algo –a pesar de que su mamá Espi no dejó de comprarle otras cosas para que no se enfadara- ¡¡¡acusó a su mamá de mala madre, de no concederle nada de lo que pide, y amenazó de no volver con ella a casa!!!

            Hay todavía una diferencia entre lo ocurrido con la niña de mi amiga y lo ocurrido con Cati. Cuando esa mamá regañó a su hija por lo que había hecho mal, (es decir, por haber sido injusta al reprocharle algo que no era cierto, no por irse a jugar con sus amiguitas como cualquier niña en su pellejo habría hecho), la niña se deshizo en lágrimas pidiéndole perdón. A la caprichosa y consentida Cati, en cambio, no sólo no se le cayó la cara de vergüenza por pedir tan descarnadamente lo que su mamá no le podía dar después de todo lo que ya le había dado y por llamarla "mala madre", sino que efectivamente, salió corriendo abandonando a su mamá y amenazando entre insultos con no volver nunca a casa… y ahí la tienen Vds. a la pobre mamá, preguntándose todavía qué se puede hacer con una hija así.

           

                  ©L.A.

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